LA GUAJIRA

El territorio de la etnia Wayuu se ubica principalmente en la Península de la Guajira, al norte del departamento del mismo nombre, que a su vez se localiza en el extremo norte de Colombia. Esta región se conoce como Alta Guajira y está conformada en gran parte por el municipio de Uribia cuyo centro urbano lo separan 90 kms de carretera de Riohacha, la capital del departamento. A Riohacha se puede llegar desde Bogotá en avión en vuelo de hora y media o en autobús en viaje de veinte horas recorriendo 1400 kms. Las zonas visitadas en promedio están al nivel del mar, a excepción de algunos pequeños macizos montañosos, como la Serranía de Macuira con alturas máximas de 850 mts. Es una región semiárida y desértica, con fuertes vientos que impiden la acumulación de fuentes de agua superficiales. Escasa vegetación, donde predominan los cactus y los cardonales. Las serranías con alturas promedio de 600 m.s.n.m, suministran a la región de agua dulce como es el caso de la Macuira, exótico ecosistema de bosque de niebla en medio del desierto. La temperatura promedio es de 29 c° clasificado en ardiente y seco, con ciclos lluviosos en dos épocas bien definidas; La época lluviosa presente entre Mayo y Junio del primer semestre y Octubre a Noviembre del segundo semestre. El resto del año hay temporada de sequía. Existen modificaciones de las brisas marinas, causadas por los vientos Alisios del noreste que soplan durante la mayor parte del año, haciendo variaciones en estos ciclos.

Esta península, por su posición geográfica, como primera avanzada continental sobre el mar caribe, sumada a la condición de puerto natural de sus bahías y a sus riquezas naturales, hicieron de este territorio una de las posesiones mas importantes para el comercio y la estabilidad geopolítica del mundo entre los siglos XVI y XIX. La gran actividad comercial y militar de este periodo se sumo a la tradición nómada de cazadores y recolectores de la Comunidad indígena Wayuu que habitaba en estas pampas agrestes, iniciando un proceso de interculturación, que contrario a lo que le ocurrió a la gran mayoría de población indígena americana, fortaleció a la comunidad local. Se inicia así el camino hacia la sedentarización.

En medio de la disputa por el control del Caribe entre Españoles, Ingleses, Holandeses y Franceses Las aguerridas bandas de cazadores, pronto tienen acceso al caballo, a las armas de fuego, a los rebaños de ganado caprino y bovino, lo que los pone en una posición de resistencia ante los continuos intentos de la corona española por someterlos y controlar los puertos y sus grandes bancos de perlas. Esta resistencia se mantiene de tal manera que el pueblo Wayuu y la península juegan un papel trascendental Durante la independencia y la joven vida republicana.

Es solo hasta finales del siglo XIV y principios del siglo XX, en que logran las misiones de capuchinos, penetrar el territorio y fundar las primeras misiones evangelizadoras; no obstante la fuerza de los rasgos culturales de los Wuayuu se mantienen y por el contrario siguen apropiándose del comercio y de los avances tecnológicos que trae la vida moderna, en momentos en que se ven fortalecidos por la conquista de su reconocimiento constitucional, que les devolvió el control legal de su territorio, a través de la figura geopolítica de Resguardo Indígena. Son entonces los Wayuu una de las tradiciones culturales vivas más importante de América, que aún conserva el alma de su identidad cultural y de su medio natural.

Esta península, por su posición geográfica, como primera avanzada continental sobre el mar caribe, sumada a la condición de puerto natural de sus bahías y a sus riquezas naturales, hicieron de este territorio una de las posesiones mas importantes para el comercio y la estabilidad geopolítica del mundo entre los siglos XVI y XIX. La gran actividad comercial y militar de este periodo se sumo a la tradición nómada de cazadores y recolectores de la Comunidad indígena Wayuu que habitaba en estas pampas agrestes, iniciando un proceso de interculturación, que contrario a lo que le ocurrió a la gran mayoría de población indígena americana, fortaleció a la comunidad local. Se inicia así el camino hacia la sedentarización.

En medio de la disputa por el control del Caribe entre Españoles, Ingleses, Holandeses y Franceses Las aguerridas bandas de cazadores, pronto tienen acceso al caballo, a las armas de fuego, a los rebaños de ganado caprino y bovino, lo que los pone en una posición de resistencia ante los continuos intentos de la corona española por someterlos y controlar los puertos y sus grandes bancos de perlas. Esta resistencia se mantiene de tal manera que el pueblo Wayuu y la península juegan un papel trascendental Durante la independencia y la joven vida republicana.

La Serranía de Macuira, convertida en Parque Nacional Natural por el Ministerio del Medio Ambiente, es el hito principal del recorrido por su biodiversa singularidad en medio de esta árida región. Uribia es también la capital indígena de Colombia siendo el resguardo de mayor población en Colombia (250.000 indígenas aproximadamente), en donde se viven día a día y como única posibilidad, las costumbres tradicionales de la etnia Wayuu con quienes se convive durante el recorrido.

El Cabo de la Vela por su fácil acceso es el destino más visitado de la Guajira. Más de 50 hospedajes atendidos por las familias Wayuu, hacen de estas paradisíacas playas el lugar más concurrido durante la temporada y el más apropiado para una corta visita, con servicios de camas y restaurante. No deje de bañarse en la dorada playa del Pilón de azúcar “Kamaishi”, subir al altar de la virgen de Fátima para apreciar el espectacular paisaje y contemplar la caída del sol desde el mirador del Faro. Un escenario natural ideal para los deportes acuáticos y los recorridos a pie y en bicicleta.

El Santuario de los Flamencos en el Corregimiento de Camarones a 20 minutos de Riohacha, es desde hace varios años el referente infaltable para la visita de los amantes de la vida silvestre. Con su sistema de lagunas costeras y manglares, esta reserva acoge a una de las poblaciones más diversa de aves playeras del Caribe Colombiano. Un paisaje diverso que se aprecia entre la cumbres de la sierra nevada de Santa Marta y el bosque seco de las sabanas Guajiras, enmarcando las faenas de pesca y pastoreo de un pueblo mestizo que da testimonio con su comida y sus costumbres ancestrales, de esa poderosa mescla de la cultura afrodecendiente con el mundo indígena Wayuu.

Esta travesía tipo aventura es una ruta exigente, sin las comodidades de viaje del turismo convencional. El agua es escasa y la poca energía eléctrica se obtiene de generadores a gasolina y paneles solares. En verano el camino es destapado y polvoriento, con sol permanente y calor constante durante el día y frío durante la noche. Durante las temporadas de lluvia a mediados de marzo y mediados de Octubre el camino es de difícil acceso por el barro y en los días más lluviosos debido a los arroyos temporales no hay acceso en las rutas. No hay hoteles convencionales, la acomodación se lleva a cabo en chinchorros y en cabañas en las enramadas de las comunidades Wayuu que se visitan, o en campamentos en las playas visitadas.

Para este recorrido el visitante debe estar en condiciones físicas saludables. No es apto para discapacitados por no contar con los servicios requeridos para ellos. Por las condiciones del viaje no se recomienda para niños de brazos, ni para adultos mayores con mala condición física. Sin embargo se cuenta con servicios de salud (hospitales) en Nazareth, Uribía, Manaure, Maicao, Riohacha, Dibulla y puestos de salud en Puerto López, Puerto Estrella, Paraíso, Puerto Bolívar, y Cabo de la Vela.

Para tener un viaje más cómodo se recomienda: Llevar cantimplora, navaja, objetos de aseo (cepillo y toalla, jabón y crema dental; estos dos últimos preferiblemente biodegradables), zapatos deportivos y sandalias o zapatos para playa, 2 o 3 mudas de ropa para clima cálido, vestido de baño y pantalonetas, linterna con pilas de repuesto, protector solar y bronceador, repelente de insectos, gafas de sol con filtro para rayos UV, sombrero o cachucha para el sol, documentos de identidad, botiquín personal, manta ligera y cámara fotográfica.

Punta Gallinas es el extremo norte de Colombia y Suramérica, un impresionante escenario natural de mesetas, dunas y acantilados rocosos, que emergen del mar, abrazando a la bella Bahía Hondita. Sus exóticas playas y cinturones de mangle, guardan el encanto del paraje virgen y solitario en el que se revela la esencia de los elementos. En Puntas Soldado, Punta aguja o La Isla, prepárese para tener una experiencia vital que le revelará una forma de vida, hecha de sueños, faenas de pesca y pastoreo de rebaños.